Las cámaras desechables dan el pego, pero pagas por cada una, esperas al revelado y las fotos vuelven con grano, si es que no se pierde la cámara antes. La mejor cámara de la sala ya está en el bolsillo de cada invitado.
Tus invitados no instalan nada. Tampoco crean cuenta.
Ponle nombre, elige un color y listo. Sin asistentes ni llamadas de configuración.
En las mesas, en el grupo, en el proyector. Donde un móvil pueda verlo.
Un solo ZIP, calidad original, cuando quieras.
Tienen su encanto, pero pierdes casi todas las fotos por la mala calidad y las largas esperas. Klik mantiene la espontaneidad —los invitados siguen disparando a gusto— y te da fotos nítidas y aprovechables que puedes ver al momento.
Sí: con 'haz una ahora mismo' se abre su cámara, o suben lo que ya han hecho. Sin app en ninguno de los dos casos.
Listo en menos de un minuto. Sin tarjeta, sin app, sin truco.