Un grupo parece cómodo hasta que intentas sacar las fotos: están comprimidas, enterradas en el scroll y la mitad de los invitados no está en el grupo. Un solo código QR arregla las tres cosas.
Tus invitados no instalan nada. Tampoco crean cuenta.
Ponle nombre, elige un color y listo. Sin asistentes ni llamadas de configuración.
En las mesas, en el grupo, en el proyector. Donde un móvil pueda verlo.
Un solo ZIP, calidad original, cuando quieras.
Puedes, pero WhatsApp comprime fotos y vídeos, se desperdigan por el chat y solo quien está en el grupo puede añadir. Klik guarda cada original en un solo sitio y cualquiera puede escanear el código para añadir.
No. Escanean el código QR y suben directamente desde el navegador del móvil: nada que instalar ni cuenta que crear.
Listo en menos de un minuto. Sin tarjeta, sin app, sin truco.